El Instituto de Ingenieros Civiles (IIC) copó con los dos principales premios que otorga anualmente el Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico (CIAPR), al resultar ganador del premio de “Instituto del Año - Ing. Max Figueroa Domínguez”, y el premio a la “Excelencia Educativa” 2009-2010, que fueron anunciados y otorgados durante la Septuagésima-segunda Gala de Aniversario del Colegio, que cerró los trabajos del Congreso Expo Convención 2010, el pasado 7 de agosto en el Sheraton Convention Center de Miramar.
El presidente del Instituto, el ingeniero Edgar I. Rodríguez Pérez, estuvo acompañado de su Director de Educación, Ing. Carlos Rexach y varios miembros de su Directiva que lucieron sendas sonrisas y caras de orgullo al levantarse a buscar sus premios.
La primera llamada para el ingeniero Rodríguez Pérez fue para recibir el premio de Excelencia en Educación de manos del Dr. José R. Delíz, P.E., Presidente de la Comisión de Educación del CIAPR y de la Doctora Magal González, Directora del Departamento de Educación Continuada y Desarrollo Profesional del CIAPR. El premio responde a la participación de los Civiles al 30 de julio en la celebración de 83 seminarios donde concurrieron 5,047 participantes, en un total de 351.5 horas de contacto y donde se otorgaron 22,337 horas crédito a los sobre 4,000 ingenieros civiles en Puerto Rico.
La segunda ocasión no supuso mucha intriga porque las acciones del IIC durante todo el año, estaban diseñadas y construidas para lograr el Gran premio. “El Instituto del Año, es un componente que conozco muy bien”, adelantó Torres Díaz, justo antes de anunciar el ganador del codiciado Premio. Estas palabras calmaron los ánimos de los civiles allí reunidos, más porque es algo cuyo resultado se mantiene hermético en todo momento y en algunas ocasiones no ha dejado de sorprender a algunos.
Varios bravos y un beso de su esposa volvieron a levantar al Presidente y su Junta a pasar adelante a compartir el honor de haber sido premiados. Para ellos, el honor radicaba en el hecho de que muchas horas, muchos esfuerzos y muchos sacrificios durante 12 meses, era reconocido como el mejor resultado del trabajo de todo un año, compitiendo con 7 Institutos hermanos que dieron el todo por el todo por su querido Puerto Rico. Horas más tarde, Edgar Rodríguez Pérez, sonreía hasta con las paredes.



